Cosas de cine y series

Big Little Lies, corred a verla

Big Little Lies

Debo reconocer que escribir sobre cine y series me produce mucho reparo. Pese a la cantidad de horas que consumo, a lo que leo y a lo que me intereso por determinados temas relacionados con este mundo, mi desconocimiento es inmenso y no siento que nada de lo que escriba tiene demasiado valor. Pero el otro día acabé una serie que me ha parecido maravillosa, y me he animado a volver a escribir sobre cine y series. Porque para eso éste es mi blog, y aquí puedo ejercer el deporte nacional: hablar sin saber.

Me enfrenté a estas pequeñas grandes mentiras con cierto hype, había leído bastantes críticas positivas y el hecho de enfrentarme a cualquier producto en el que intervenga Nicole Kidman hace que, de partida y a ciegas, lo compre. Pero lo que me he encontrado ha confirmado que no me equivoqué, que cada de uno de sus siete episodios tiene algún momento único, y que muy probablemente la revisite pues esto se acaba aquí. Big little lies es una miniserie y su capítulo número siete es el último. Una lástima a la vez que un acierto. Bien está lo que bien acaba.

La música, la fotografía, las actuaciones, el clima. Todo en Big little lies es delicioso.

Big little lies es una historia intimista, un puzzle que se va construyendo a partir de un concepto lanzado en los primeros minutos del primer capítulo. Ha habido un asesinato en un pequeño pueblo costero norteamericano. No se sabe quién ha muerto, no se sabe quién le ha matado. Sólo se ven algunas respuestas a los interrogatorios a los testigos y comienza una reconstrucción desde un punto de partida en el pasado: la llegada al pueblo de una nueva habitante, una madre que lleva a su hijo a un colegio plagado de gente adinerada que no tolera demasiado bien los cambios.

A partir de ese momento conoceremos a Nicole Kidman, abogada retidada, a Reese Witherspoon, madre dedicada, y a Shailene Woodley, contable y madre soltera a la que no veía desde la primera entrega de la infame Divergente. El camino que recorre la serie transcurre con calma, conociendo a cada uno de los personajes, desentrañando sus pequeñas miserias privadas, lo que sucede en sus casas de puertas hacia dentro. Y poco a poco, va tejiendo una red de conflictos. Un poco de envidia aquí, una pelea allí, una discusión en esta otra parte. Una red que llega a desembocar en una muerte en los últimos minutos del último capítulo pero que nunca te enseñan, y que te parece que puede ser cualquiera en cualquier momento.

Me ha atrapado y la he devorado en prácticamente dos sentadas de 3 y 4 capítulos. He empatizado con casi todos los personajes, incluso con aquellos diseñados para caerte mal, y el final me ha sorprendido como pocos. Sin duda una miniserie diferente que no me ha defraudado en ningún momento. Y la demostración de que, de puertas hacia dentro, nadie es tan perfecto como aparenta. Porque ninguno lo somos, y así se refleja en esta gran Big Little Lies que desde ahora os recomiendo.