Cosas de tecnología

Microsoft lo está haciendo bien, ya era hora

Microsoft

Microsoft está haciendo las cosas bastante bien. Al César lo que es del César. Critico y he criticado mucho las acciones de los de Redmond en lo relativo a su estrategia para los teléfonos móviles pero no puedo más que reconocer que en el aspecto del software, de los servicios, están operando como pocos.

Office se expande, lentamente pero sin pausa, y gracias a acuerdos como los que tiene con Samsung o Xiaomi su software llega preinstalado. Luego se usará o no se usará, pero seguramente pocos los desinstalen y más de uno los usará por simple reconocimiento de marca. Word sigue siendo Word. Excel sigue siendo Excel.

Lo último es que se cargan Wunderlist. La sustituye To-Do, un nombre sencillo para una app que a buen seguro dará buen rendimiento, todas las de Microsoft lo están dando. Por ahora una beta, más adelante más completa. Pero lo cierto es que Microsoft está teniendo cada vez más presencia en móviles. Tal vez no con hardware propio, tal vez no con un sistema propio, pero se está colando por la puerta de atrás de Android e iOS. Y lo está haciendo muy bien, qué demonios.

Me gusta Windows 10, me gustan los productos Surface y también me gusta su software. Ahora mismo soy presa de Apple con el MacBook Pro pero en el futuro, quién sabe. Lo que sí tengo claro es que hace unos años le cerré la puerta a una posible vuelta a abrazar a Microsoft. Y ahora por esa puerta entra un poco de luz, quizá es que se está abriendo una rendija.

Cosas de cacharritos

Mi paso al lado oscuro está casi completo: me he comprado un iPad

El nuevo iPad

Tras mucho pensar en ello, aproximadamente dos días, he ido a Mediamarkt y me he llevado un iPad debajo del brazo. Yo, que llevo comprando tablets Android desde aquel primer Nexus 7, ahora ya extinto, he acabado aterrizando en el jardín del vecino. Me lo han puesto fácil, desde luego, pues me he ido al modelo básico del nuevo iPad, 400 euros por un tablet con 32GB que espero sea capaz de aguantar algunos años en funcionamiento. Ojalá pudiese haber dicho lo mismo del MiPad, que tan pronto envejeció, pues iba a comprarme el nuevo MiPad 3 cuando pasase el verano pero finalmente no va a ser así.

Tras un inicio a trompicones (maldita seas, Apple) ya está todo operativo y estoy pudiendo comprobar cuán cierto era lo de su batería nuclear. El siguiente paso será el de poner a prueba su operatividad en tareas de productividad. Le montaré una funda con teclado, ya veremos cuánto tardo en encontrar la idónea, y veré si puedo trabajar con él en movilidad pues mi trabajo tampoco es muy exigente a nivel de hardware. Escribo, y como tal sólo necesito una hoja en blanco y un teclado por delante. Me iré informando de qué flujos de trabajo se adaptan mejor a este cacharrito nuevo que quizá me salve la vida en alguna ocasión. Imagino que os iré contando cómo me va yendo con él. ¿Categoría nueva? Quién sabe, si veo que la puedo alimentar en condiciones tal vez lo haga.

De momento me quedo con que tengo gadget nuevo y que no es Android. Si le sumamos el Mac, ya son dos los trastos con una manzana que andan por mi casa. Sumando los de mi mujer, cuatro. Cuatro de Apple, dos de Samsung. Así se va desarrollando esta batalla que según una buena amiga acabará conmigo comprándome un iPhone. De nuevo, quién sabe. Peores cosas he llegado a hacer.

Cosas de cacharritos

Paren máquinas, que los Tamagotchi intentan volver para esclavizar a una nueva generación

Tamagotchis

No es que no esté a estas alturas acostumbrado a la vuelta de ciertas modas. De hecho, creo que todo funciona por ciclos y que lo que hoy desaparece volverá tarde o temprano. Como dice mi madre: “como las hombreras y los pantalones de campana”. Aunque las hombreras parecen estar resistiéndose más de la cuenta. Pero volverán, mi madre es infalible en muchos aspectos.

La noticia de esta mañana ha sido que vuelven los Tamagotchis, como si nos hubiésemos cansado de los 80 a base de una explotación hasta los límites más insospechados y toque volver a la siguiente década. Los huevecitos que te hacían estar todo el tiempo dándoles de comer y que representaban una especie de esclavitud moderna y voluntaria. Como ahora con los móviles, pero peor, porque no tenían porno ni Candy Crush.

Un poco más de 12 euritos cuestan ahora en Japón, y rezad para que no triunfen allí porque volveremos a tenerlos dando vueltas por el resto del mundo, y de nuevo acabarán muriendo de inanición en los cajones de sus compradores en cuanto pase la moda. Por cierto, parece que vuelven como eran hace algún tiempo, aunque ligeramente modificados. Eso sí, nada de conexión a internet ni GPS ni ninguno de los avances de los últimos años. Sólo cacharritos pidones para volver a traumatizar a toda una generación.

Maldita sea, cómo me gusta la nostalgia. Y eso que yo no tuve ninguno.

Cosas de videojuegos

Teraflops y Ziritione

Project Scorpio

Hace ya mucho de aquel anuncio que trajo el Ziritione a nuestras vidas, o por lo menos a la mía porque respetaré que tú ni lo conozcas. Soy viejo, más que un nudo, es lo que hay. Aquel “palabro” formó parte de la campaña de publicidad del Volkswagen Polo allá por los 90, y comenzó a utilizarse a modo de broma en otros muchos sitios. Hoy diríamos que el término se volvió viral, pero en aquella época sólo lo usábamos porque hacía gracia.

Otros términos, estos sí son reales, se utilizan de forma indiscriminada aplicándolos a conceptos que poco o nada tienen que ver con ellos. Como los megapíxeles, que de un tiempo a esta parte parecen sinónimo de la calidad de una cámara cuando lo único que dicen es el tamaño de la foto que se captura. Como la inteligencia artificial, que estamos tan hartos ya del término que cuando llegue de verdad esto parecerá el cuento de Pedro y el lobo.

 

Por favor, que no se ponga de moda medirlo todo en teraflops

 

La palabra de hoy es teraflop y la está poniendo de moda la futura consola de Microsoft, la que ahora se llama Project Scorpio y que ya veremos qué nombre tiene cuando finalmente se lance. Ya van 3 Xbox, por qué no una más. Un teraflop se traduce como un billón de operadores de coma flotante por segundo. Lo que viene siendo una puñetera barbaridad, y Project Scorpio es capaz de generar seis, nada más y nada menos. 6 teraflops frente a los 4 y pico de la PS4 Pro y frente al 1 y pico de las generaciones anteriores. Sobre la Nintendo Switch mejor ni mirar el dato.

Confío en que este término no se ponga de moda porque no me gustaría que se empezase a valorar la calidad de una consola por los teraflops que es capaz de generar, como tampoco tiene sentido valorar la calidad de una cámara por sus megapíxeles. Hay más cosas que influyen en todo esto, y lo principal son los juegos. Ni más ni menos, los juegos, preguntadle a Nintendo que sabe vender malas consolas con buenos juegos. En una cámara las lentes y el sensor, en una consola son los jueguicos. Los mata-mata, los chuta-chuta, los corre-corre.

¿Es impresionante que la Project Scorpio genere 6 teraflops? Sí. ¿Eso la va a convertir en mejor consola que la PS4 Pro? No. ¿Influirá? Sí. ¿Cuánto? Pues en que se podrán producir juegos que requieran de mayor potencia y la consola los moverá como quien se hace un Nesquik por la mañana en modo automático. Pero aquí lo importante es que lleguen cosas de calidad, y no sólo Gears of War y Halos a punta pala.

Sólo si llegan juegos de buena calidad que no pueda comprar en otra consola me plantearé hincarle el diente a la Project Scorpio. Sólo si llega ese caso. Porque ahora mismo tengo una PS4 normal, ni tan siquiera la Pro, y con lo que están haciendo en Naughty Dog ya me tienen atrapado de por vida en la consola de Sony. Microsoft, ponte las pilas en videojuegos y consigue exclusivos en condiciones, que yo te prometo que me compro la Scorpio. Recupera el Alan Wake, por tu madre.

Cosas de móviles

¿Necesitas pasta? Te la mando por WhatsApp

Se trata sin duda de la noticia que más me ha impactado hoy, la de que WhatsApp ya coquetea con permitir enviar dinero a otros a través de su aplicación. Nada de pagos, al menos no por ahora, sólo envíos entre particulares. El típico pago de una deuda a un colega o ese momento en el que necesitas dinero urgente y tus padres te lo dejan en tres o cuatro toques sobre la pantalla. Por ahora no han dicho qué se va a poder hacer con ese dinero, porque habrá que sacarlo de la aplicación en algún momento, pero ya es algo.

Personalmente soy de ese grupo de locos que piensan que los móviles deben ayudarnos, que están aquí para eso por más que su uso genere debates de opinión sobre si son o no una adicción. Resulta que los móviles ahora son teléfonos pero también son agendas, son blocs de notas, son bibliotecas a las que acudir en busca de información, son videoconsolas, son reproductores de música y son muchas cosas más. Pardiez, que el móvil es un medio, no un fin, y no parece que quieran entenderlo. Y si además sustituyen al maldito dinero en efectivo, bienvenido sea.

 

En mi pueblo sólo hay un reparto a domicilio que acepta pagos con tarjeta, ¿adivináis a dónde pido más comida?

 

Llevo meses pagando con el móvil siempre que puedo, aunque en mi pueblo no me ponen las cosas nada fáciles. De hecho, tiendo a pedir más a un restaurante con reparto a domicilio que al resto por la sencilla razón de que echan un TPV portátil en el cajetín de la moto, y puedo pagar sin tener que ir al cajero. ODIO IR AL CAJERO. Porque en este pueblo, lo de pagar por Paypal no se estila demasiado. Es lo que tiene vivir en Mordor.

Así que si WhatsApp llega y emplea todo su poder de disuasión y sus 1.200 millones de usuarios y pone más fácil prestar dinero digital, ¡BIENVENIDO! Ojalá desapareciese el dinero en efectivo de una puñetera vez, no es más que una traba de la era post-digital que podríamos haber superado hace mucho si hubiese interés. Confiemos en que WhatsApp provoque ese interés y que tras ellos vaya Facebook Messenger, Telegram, Skype y hasta el maldito Hangouts. Todo lo que sea no tener que llevar dinero físico encima será BIEN para mí.