Cosas de cacharritos

Paren máquinas, que los Tamagotchi intentan volver para esclavizar a una nueva generación

Tamagotchis

No es que no esté a estas alturas acostumbrado a la vuelta de ciertas modas. De hecho, creo que todo funciona por ciclos y que lo que hoy desaparece volverá tarde o temprano. Como dice mi madre: “como las hombreras y los pantalones de campana”. Aunque las hombreras parecen estar resistiéndose más de la cuenta. Pero volverán, mi madre es infalible en muchos aspectos.

La noticia de esta mañana ha sido que vuelven los Tamagotchis, como si nos hubiésemos cansado de los 80 a base de una explotación hasta los límites más insospechados y toque volver a la siguiente década. Los huevecitos que te hacían estar todo el tiempo dándoles de comer y que representaban una especie de esclavitud moderna y voluntaria. Como ahora con los móviles, pero peor, porque no tenían porno ni Candy Crush.

Un poco más de 12 euritos cuestan ahora en Japón, y rezad para que no triunfen allí porque volveremos a tenerlos dando vueltas por el resto del mundo, y de nuevo acabarán muriendo de inanición en los cajones de sus compradores en cuanto pase la moda. Por cierto, parece que vuelven como eran hace algún tiempo, aunque ligeramente modificados. Eso sí, nada de conexión a internet ni GPS ni ninguno de los avances de los últimos años. Sólo cacharritos pidones para volver a traumatizar a toda una generación.

Maldita sea, cómo me gusta la nostalgia. Y eso que yo no tuve ninguno.

Cosas de videojuegos

Teraflops y Ziritione

Project Scorpio

Hace ya mucho de aquel anuncio que trajo el Ziritione a nuestras vidas, o por lo menos a la mía porque respetaré que tú ni lo conozcas. Soy viejo, más que un nudo, es lo que hay. Aquel “palabro” formó parte de la campaña de publicidad del Volkswagen Polo allá por los 90, y comenzó a utilizarse a modo de broma en otros muchos sitios. Hoy diríamos que el término se volvió viral, pero en aquella época sólo lo usábamos porque hacía gracia.

Otros términos, estos sí son reales, se utilizan de forma indiscriminada aplicándolos a conceptos que poco o nada tienen que ver con ellos. Como los megapíxeles, que de un tiempo a esta parte parecen sinónimo de la calidad de una cámara cuando lo único que dicen es el tamaño de la foto que se captura. Como la inteligencia artificial, que estamos tan hartos ya del término que cuando llegue de verdad esto parecerá el cuento de Pedro y el lobo.

 

Por favor, que no se ponga de moda medirlo todo en teraflops

 

La palabra de hoy es teraflop y la está poniendo de moda la futura consola de Microsoft, la que ahora se llama Project Scorpio y que ya veremos qué nombre tiene cuando finalmente se lance. Ya van 3 Xbox, por qué no una más. Un teraflop se traduce como un billón de operadores de coma flotante por segundo. Lo que viene siendo una puñetera barbaridad, y Project Scorpio es capaz de generar seis, nada más y nada menos. 6 teraflops frente a los 4 y pico de la PS4 Pro y frente al 1 y pico de las generaciones anteriores. Sobre la Nintendo Switch mejor ni mirar el dato.

Confío en que este término no se ponga de moda porque no me gustaría que se empezase a valorar la calidad de una consola por los teraflops que es capaz de generar, como tampoco tiene sentido valorar la calidad de una cámara por sus megapíxeles. Hay más cosas que influyen en todo esto, y lo principal son los juegos. Ni más ni menos, los juegos, preguntadle a Nintendo que sabe vender malas consolas con buenos juegos. En una cámara las lentes y el sensor, en una consola son los jueguicos. Los mata-mata, los chuta-chuta, los corre-corre.

¿Es impresionante que la Project Scorpio genere 6 teraflops? Sí. ¿Eso la va a convertir en mejor consola que la PS4 Pro? No. ¿Influirá? Sí. ¿Cuánto? Pues en que se podrán producir juegos que requieran de mayor potencia y la consola los moverá como quien se hace un Nesquik por la mañana en modo automático. Pero aquí lo importante es que lleguen cosas de calidad, y no sólo Gears of War y Halos a punta pala.

Sólo si llegan juegos de buena calidad que no pueda comprar en otra consola me plantearé hincarle el diente a la Project Scorpio. Sólo si llega ese caso. Porque ahora mismo tengo una PS4 normal, ni tan siquiera la Pro, y con lo que están haciendo en Naughty Dog ya me tienen atrapado de por vida en la consola de Sony. Microsoft, ponte las pilas en videojuegos y consigue exclusivos en condiciones, que yo te prometo que me compro la Scorpio. Recupera el Alan Wake, por tu madre.

Cosas de móviles

¿Necesitas pasta? Te la mando por WhatsApp

Se trata sin duda de la noticia que más me ha impactado hoy, la de que WhatsApp ya coquetea con permitir enviar dinero a otros a través de su aplicación. Nada de pagos, al menos no por ahora, sólo envíos entre particulares. El típico pago de una deuda a un colega o ese momento en el que necesitas dinero urgente y tus padres te lo dejan en tres o cuatro toques sobre la pantalla. Por ahora no han dicho qué se va a poder hacer con ese dinero, porque habrá que sacarlo de la aplicación en algún momento, pero ya es algo.

Personalmente soy de ese grupo de locos que piensan que los móviles deben ayudarnos, que están aquí para eso por más que su uso genere debates de opinión sobre si son o no una adicción. Resulta que los móviles ahora son teléfonos pero también son agendas, son blocs de notas, son bibliotecas a las que acudir en busca de información, son videoconsolas, son reproductores de música y son muchas cosas más. Pardiez, que el móvil es un medio, no un fin, y no parece que quieran entenderlo. Y si además sustituyen al maldito dinero en efectivo, bienvenido sea.

 

En mi pueblo sólo hay un reparto a domicilio que acepta pagos con tarjeta, ¿adivináis a dónde pido más comida?

 

Llevo meses pagando con el móvil siempre que puedo, aunque en mi pueblo no me ponen las cosas nada fáciles. De hecho, tiendo a pedir más a un restaurante con reparto a domicilio que al resto por la sencilla razón de que echan un TPV portátil en el cajetín de la moto, y puedo pagar sin tener que ir al cajero. ODIO IR AL CAJERO. Porque en este pueblo, lo de pagar por Paypal no se estila demasiado. Es lo que tiene vivir en Mordor.

Así que si WhatsApp llega y emplea todo su poder de disuasión y sus 1.200 millones de usuarios y pone más fácil prestar dinero digital, ¡BIENVENIDO! Ojalá desapareciese el dinero en efectivo de una puñetera vez, no es más que una traba de la era post-digital que podríamos haber superado hace mucho si hubiese interés. Confiemos en que WhatsApp provoque ese interés y que tras ellos vaya Facebook Messenger, Telegram, Skype y hasta el maldito Hangouts. Todo lo que sea no tener que llevar dinero físico encima será BIEN para mí.

Cosas de móviles

En China tienen problemas con las copias, es en serio y lo dice Xiaomi

xiaomi

Una noticia me ha sorprendido esta mañana al abrir el feed para ponerme manos a la obra y comenzar a producir. Resulta que en Xiaomi tienen problemas con el mercado de copias, y no lo ha dicho alguien cualquiera de la compañía, lo ha dicho su propio CEO. Lei Jun se ha subido al podium de la Asamblea Popular Nacional de China y ha afirmado, con rotundidad, que “entre el 30% y el 40% de los teléfonos Xiaomi que circulan por el mercado son falsos”. Clones de dudosa calidad y un coste de producción mucho más bajo.

No quiero ni mucho menos reírme de Xiaomi ni justificar a los clonadores, que merecen el más absoluto de mis desprecios, pero me ha parecido gracioso que sea un fabricante chino quien se queje de que le copian, cuando en su país la copia se considera, culturalmente, como un gesto que demuestra respeto hacia el copiado. Si eres tan bueno para que alguien te copie, es que esa persona te está diciendo que eres mejor que ella. Lo mismo pasa entre empresas.

Hablamos de China, un país que lleva a los turistas de visita a mercados de copias, lugares en los que se comercia sin pudor con iPhones clonados hasta el punto de que, incluso encendidos, no difieren en prácticamente nada de los originales. Samsungs copiados, LGs copiados, todo se copia. Lo sé, he estado allí y el concepto es un *mind blown* de libro. Lo hay en Shanghai, lo hay en Shenzhen y seguramente lo haya en más partes.

Así que un fabricante de este país con este tipo de cultura dice que estas copias de baja calidad hacen daño a su imagen, y también a sus arcas. Es gracioso. Repito, no justifico ni quiero hacer sangre a un Xiaomi que estará sufriendo lo suyo con este tema. Pero viniendo de China la cosa tiene su gracia, reconozcámoslo.

Cosas de redes sociales

Adiós al Twitter de los huevos

Aún recuerdo cuando abrí mi cuenta de Twitter, allá por 2009, por aquel entonces yo era @elfshield, cuenta que tengo ahí reservada because reasons, y lo primero que hizo mi queridísima red social fue ponerme un pollito en el avatar. Los huevos llegaron al año siguiente pero les toca marcharse. Se acabaron los huevos, ahora tendremos personitas que se asemejan a aquel símbolo del MSN Messenger, pero “al estilo Twitter”.

No es un cambio demasiado significativo pero sí uno más de los que últimamente están aplicando sobre la red. Se mejora la seguridad para tratar de combatir a los bots, evolucionan los sistemas para denunciar tweets y usuarios y desaparecen los huevos. Ah, sí, y también ha desaparecido esa costumbre de contar los usuarios incluidos en cada tweet como caracteres. El resultado, un caos.

Huid, haters de las multimenciones.

No hablo ya de los tweets interminables en los que podemos mencionar a tanta gente como queramos, sin importar su longitud, pudiendo incluir al final los 140 caracteres que queramos. Huid, haters de las multimenciones. Hablo del caos que han generado en los clientes de terceros, esos que no están preparados para maquetar informaciones ultralargas y que ahora, al menos en el caso de Falcon Pro para Android y Talon, no son capaces de mostrarte todo el tweet. Se cansan en algún momento y sacan la tijera, y te quedas sin saber qué ocurre. Aunque tampoco te importase mucho.

Intuyo que todos los cambios tienen alguna razón de ser, y que esto de facilitar multimenciones para sacar de quicio a los que las odiamos también la tendrá. Pero es de locos, os lo digo desde ya. Confío en que les salga bien, pero yo, a nivel personal, lo sumo a la lista de cambios que no me han gustado ni un pelo y que, lejos de facilitar el uso de la red social, la entorpecen. Como las líneas azules, como los “Por si te lo perdiste”.

En serio Twitter, arregla algunas cosas. Y deja de putear a los clientes de terceros.