Cosas de cine y series

23 películas de Sylvester Stallone que ya deberías haber visto

stallone

Andaba yo el otro día viendo por enésima vez Plan de escape, con mis queridos Stallone y Schwarzenegger, y eso me hizo rememorar la cantidad de películas que he visto de ambos. Me crié con el cine de acción de los ochenta y noventa, y a ellos les debo muchas de las frases y escenas que tengo almacenadas en la cabeza, y que algún día me servirán para algo. O no.

Así que me he puesto manos a la obra y he decidido empezar aquí mis “23 cosas”, una serie de posts que publicaré de vez en cuando y que versarán de distintas temáticas, aunque mucho me temo que habrá mucho de cine en ellas, como ahora. Así que aquí tenéis 23 películas de Sylvester Stallone que ya deberías haber visto. Y si no lo has hecho, ya sabes. A buscarlas y a meter palomitas en el microondas. Te explico por qué creo que merecen la pena.

rocky

  1. Rocky. Aquí empezó la leyenda del boxeador ficticio más conocido de la historia. Puedes pensar que Stallone tiene un toquecito dado pero se escribió su guión, dirigió su película, la protagonizó y ganó un Óscar por lo primero. Ahí es nada. Importante para ver de qué es capaz este señor.
  2. Rocky II. La segunda parte tiene aún mucho peso de guión, las siguientes virarían mucho más hacia la acción. Sigue la vida de Rocky en las calles en las que se crió y más de una escena recurrente en las próximas películas nacerán en ésta. Hay que amar a Rocky y ya está. Y de paso a Sly.
  3. Rocky III. El gran B.A. Barracus contra Rocky Balboa. Alguna vez has oído Eye of the Tiger y te has enterado de que se la relaciona con Rocky. ¿Por qué? Pues por la mirada del tigre que Apollo Creed le enseña a nuestro protagonista. Ese entrenamiento en la playa es crema. Auténtica crema.
  4. Rocky IV. Iván Drago. Entrenamiento en la nieve. Es que no hace falta decir nada más. Redonda.
  5. Creed: la leyenda de Rocky. Date cuenta de que me he saltado Rocky V y Rocky Balboa. No ha sido casual. Si quieres seguir con la saga del boxeo, mejor pasa de la IV a ésta. Gran interpretación aunque ya no es el protagonista. Porque no lo es, ¿no?

first-blood

  1. Acorralado. Otro personaje de leyenda, John Rambo. Una película que ha envejecido de maravilla y que sigue siendo un derroche de acción sin precedentes. De esas películas en las que quieres que todo el mundo muera sólo para que Rambo pueda seguir sacando el cuchillo en cada escena. Imprescindible en su filmografía.
  2. Acorralado Parte II. La última realmente memorable, porque la tres sería un poco light y la vuelta con John Rambo no fue muy allá. Vete a Vietnam con Rambo a rescatar prisioneros y disfruta con el apocalípsis que provoca en la jungla.
  3. Los mercenarios. Todo un homenaje dedicado a los que veíamos cine en los 80 y 90, a los amantes de los viejos jinetes, de la vieja guardia. Dolph Lundgren y Jet Li junto a Stallone. ¿Qué más se puede pedir? Ah, sí, Jason Statham. Por favor, es que la tienes que ver.
  4. Los mercenarios 2. La última que valió la pena, la tercera te la puedes saltar y así evitas ver a Antonio Banderas haciendo un papel mu raro. Además, el malo es Van Damme y aparece hasta Chuck Norris. Maldita gozada.
  5. Cobra, el brazo fuerte de la ley. Marion Cobretti luciendo músculos, frases lapidarias y protegiendo a Brigitte Nielsen todo el rato. Es que hay que verla y ya está. Porque Cobretti tiene un problema de actitud, aunque es un problema pequeñito.

ray tango

  1. Tango y Cash. La buddy movie casi perfecta, solo superada por varias entregas de Arma Letal. Con un Kurt Russell super divertido y con un argumento muy loco lleno de agujeros, pero te lo pasas genial y ves muchos tiros y explosiones. Ah, y más frases lapidarias. Pichulín.
  2. Máximo riesgo. Ahora que Sly y Michael Rooker se reunen en Guardianes de la Galaxia 2, qué mejor forma de homenajear ese reencuentro que acudir al primer título que hicieron juntos. Una peli en la nieve con tiros y muertes, y un Stallone “humano”. Muy bueno John Lithgow de malo.
  3. F.I.S.T. Una de la primeras películas de Stallone y que hay que ver sí o sí. No esperes muertes ni batallas ni nada parecido. Va de sindicatos y es bastante buena. Para que sepáis que Stallone sabe hacer otros papeles, aunque no se prodigue.
  4. Evasión o victoria. Uno de los porteros de fútbol más raros de la historia del cine. En aquella alemania nazi, Stallone se puso bajo los palos y dicen que en los descansos de la película escribió Rocky. No tiene mucho protagonismo pero hay que verla. Aunque sólo sea para ver la chilena de Pelé.
  5. Demolition Man. John Spartan contra Simon Phoenix. Stallone contra Wesley Snipes teñido de rubio y haciendo muchas locuras y soltando muchas frases. Por favor, que está Sandra Bullock echando una mano a Sly. ¿Es que todavía no la has visto? ¿No sabes cómo se usan las tres conchas?
  6. Juez Dredd. Podemos estar de acuerdo en que la nueva versión es bastante mejor, o al menos más fiel al cómic original. Pero hay que ver a Stallone de juez enfrentándose a Armand Assante. Una peli muy noventera, muchísimo.

  1. Asesinos. Otra imprescindible, y mira que la ha machacado la crítica, y mira que le han dicho cosas. Pero cada vez que la veo repito muchas de sus frases y me sigue enamorando. Merece muchísimo la pena y si no la has visto ya tardas.
  2. Daylight. O Pánico en el túnel, como la queráis presentar. Otro Stallone “humano” tratando de resolver problemas como puede mientras todo hace aguas, nunca mejor dicho. Está Aragorn, aunque desaparece pronto. Vaya por Dios.
  3. Copland. Otra actuación descomunal de Stallone pese a estar rodeado por piezas como Ray Liotta, Robert De Niro, Harvey Keitel o Robert Patrick. Bueno, este último no cuenta. De nuevo Stallone en un papel diferente, haciendo de un sheriff pasado de peso y sordo de un oído. Es un puñetero peliculón, sin paños calientes.
  4. Una bala en la cabeza. Sorprende, no te esperas una película así y hay que verla. Y está Jason Momoa, por favor. Stallone siempre mola y en esta película mola mucho.
  5. Get Carter. El tito malote que viene a salvar a la familia de su hermano. Otra poco conocida de Stallone pero que hay que ver, con un Mickey Rourke algo pasado de vueltas, y posiblemente donde se produjeron las conversaciones para que Rourke estuviese en Los Mercenarios.
  6. Plan de Escape. El otro día leí que Stallone, que se quiere desmarcar de Los Mercenarios, quería pillar Plan de Escape y convertirla en otra franquicia, y ojalá lo haga. Una peli que merece mucho la pena, con Chuache demostrando que todavía no está demasiado viejo para actuar y con caralarga Caviezel haciendo de antagonista.

Snaps Provolone

  1. Óscar, ¡quita las manos! Qué puedo decir de ésta. Me la sé de memoria, cada frase, cada gesto, dónde entran las melodías, cómo chocan los talones los Finucci y cómo se construye una escuela de linguesta. Esta película lo es todo. Es Snaps Provolone, su mujer y su hija. Es Anthony, es el señor Poole, es Aldo y es Connie. Es como desarmar a Alemania, y hay que verla. Y punto.

 

Y hasta aquí. Volveremos a vernos en estas listas de 23 cosas.

Cosas de cacharritos

Trabajando con el iPad: las aplicaciones

Como comenté en un artículo previo, me he comprado un iPad. Mi paso al lado oscuro está casi completo pues ya sólo falta que en algún momento de mi futuro me anime a comprar un iPhone. Algo que, ya os lo adelanto, es poco probable que ocurra. Pero “poco probable” no es “imposible”. If you know what I mean.

Una de las cosas que pretendo hacer con este nuevo cacharrito es, además de quitarle horas de trabajo a mi móvil cuando esté en el sofá, trabajar con él. No es que me pille de nuevas pues era algo que hacía puntualmente con el MiPad cuando el pobre todavía rendía como debía. En el caso del iPad, ya lo he puesto a prueba en un par de ocasiones. Currar en movilidad llevándote el iPad contigo es más cómodo que hacerlo con un portátil bajo el brazo, por menos que pese y por más pequeño que sea.

El iPad pesa poco, ocupa poco y me permite hacer casi todo lo que necesito hacer para trabajar. A menos velocidad, eso sí. Al menos por ahora.

El problema a la hora de trabajar con un iPad es, como en todo, la transición entre aplicaciones. Aunque tengo la suerte de que mi trabajo requiere de poco hardware. No hago vídeo, hago poca fotografía y básicamente me dedico a escribir. Así que con estas aplicaciones me voy a apañando.

Para escribir, uso IA Writer. No es una aplicación extraña para mí pues ya la usaba antes en el Mac. Salvo urgencias, todo lo escribo offline y tras mucho buscar, encontré IA Writer con el que me entiendo de maravilla a estas alturas. Necesitaba una app minimalista (manías de uno) y que permitiese el uso de código markdown. Dicho y hecho, tres pruebas después ya estaba usando IA Writer. Como la misma aplicación está disponible para iOS, 3,99 euros más tarde era mía y ya estaba a pleno rendimiento.

Para retoque fotográfico, PixelMator. Tampoco es que precise un nivel muy avanzado de retoque, simplemente algún recorte y cambio de tamaño de vez en cuando. Como mucho, una app que me permita montar varias capturas de pantalla en una y a correr. Valoré varias opciones pero todas me parecían demasiado engorrosas hasta que alguien de confianza me recomendó Pixelmator. De momento lo he usado poco pero me ha ido bastante bien, intuyo que acabaré haciéndome a él rápidamente.

Para acceder a fuentes, Feedly. De nuevo, y como en el caso de IA Writer, una transición prácticamente inexistente. Simplemente saltar de la versión de navegador de escritorio que uso en el Mac a la versión para iPad, esta vez como aplicación independiente. Cero traumas.

Para publicar, Safari. Me planteé probar con Opera, el navegador que uso en el Mac, pero para lo que necesito, Safari cumple a la perfección. No necesito ningún tipo de extras ni extensiones, simplemente un navegador que me permita acceder al backend de la web en la que trabajo y punto.

Y otras herramientas. Secundarias, en el caso de Spotify para tener ambientación a la hora de escribir, o más importantes como Slack o Telegram para estar en contacto con los compañeros del equipo. Y por ahora no necesito de ninguna herramienta extra. Simplemente me queda acostumbrarme a la nueva forma de trabajo sin un trackpad que me solucione la vida a velocidad terminal, y podría operar casi el 100% sólo con el iPad. Ya veremos qué pasa en el futuro.

Cosas de cine y series

Big Little Lies, corred a verla

Big Little Lies

Debo reconocer que escribir sobre cine y series me produce mucho reparo. Pese a la cantidad de horas que consumo, a lo que leo y a lo que me intereso por determinados temas relacionados con este mundo, mi desconocimiento es inmenso y no siento que nada de lo que escriba tiene demasiado valor. Pero el otro día acabé una serie que me ha parecido maravillosa, y me he animado a volver a escribir sobre cine y series. Porque para eso éste es mi blog, y aquí puedo ejercer el deporte nacional: hablar sin saber.

Me enfrenté a estas pequeñas grandes mentiras con cierto hype, había leído bastantes críticas positivas y el hecho de enfrentarme a cualquier producto en el que intervenga Nicole Kidman hace que, de partida y a ciegas, lo compre. Pero lo que me he encontrado ha confirmado que no me equivoqué, que cada de uno de sus siete episodios tiene algún momento único, y que muy probablemente la revisite pues esto se acaba aquí. Big little lies es una miniserie y su capítulo número siete es el último. Una lástima a la vez que un acierto. Bien está lo que bien acaba.

La música, la fotografía, las actuaciones, el clima. Todo en Big little lies es delicioso.

Big little lies es una historia intimista, un puzzle que se va construyendo a partir de un concepto lanzado en los primeros minutos del primer capítulo. Ha habido un asesinato en un pequeño pueblo costero norteamericano. No se sabe quién ha muerto, no se sabe quién le ha matado. Sólo se ven algunas respuestas a los interrogatorios a los testigos y comienza una reconstrucción desde un punto de partida en el pasado: la llegada al pueblo de una nueva habitante, una madre que lleva a su hijo a un colegio plagado de gente adinerada que no tolera demasiado bien los cambios.

A partir de ese momento conoceremos a Nicole Kidman, abogada retidada, a Reese Witherspoon, madre dedicada, y a Shailene Woodley, contable y madre soltera a la que no veía desde la primera entrega de la infame Divergente. El camino que recorre la serie transcurre con calma, conociendo a cada uno de los personajes, desentrañando sus pequeñas miserias privadas, lo que sucede en sus casas de puertas hacia dentro. Y poco a poco, va tejiendo una red de conflictos. Un poco de envidia aquí, una pelea allí, una discusión en esta otra parte. Una red que llega a desembocar en una muerte en los últimos minutos del último capítulo pero que nunca te enseñan, y que te parece que puede ser cualquiera en cualquier momento.

Me ha atrapado y la he devorado en prácticamente dos sentadas de 3 y 4 capítulos. He empatizado con casi todos los personajes, incluso con aquellos diseñados para caerte mal, y el final me ha sorprendido como pocos. Sin duda una miniserie diferente que no me ha defraudado en ningún momento. Y la demostración de que, de puertas hacia dentro, nadie es tan perfecto como aparenta. Porque ninguno lo somos, y así se refleja en esta gran Big Little Lies que desde ahora os recomiendo.

Cosas de tecnología

Microsoft lo está haciendo bien, ya era hora

Microsoft

Microsoft está haciendo las cosas bastante bien. Al César lo que es del César. Critico y he criticado mucho las acciones de los de Redmond en lo relativo a su estrategia para los teléfonos móviles pero no puedo más que reconocer que en el aspecto del software, de los servicios, están operando como pocos.

Office se expande, lentamente pero sin pausa, y gracias a acuerdos como los que tiene con Samsung o Xiaomi su software llega preinstalado. Luego se usará o no se usará, pero seguramente pocos los desinstalen y más de uno los usará por simple reconocimiento de marca. Word sigue siendo Word. Excel sigue siendo Excel.

Lo último es que se cargan Wunderlist. La sustituye To-Do, un nombre sencillo para una app que a buen seguro dará buen rendimiento, todas las de Microsoft lo están dando. Por ahora una beta, más adelante más completa. Pero lo cierto es que Microsoft está teniendo cada vez más presencia en móviles. Tal vez no con hardware propio, tal vez no con un sistema propio, pero se está colando por la puerta de atrás de Android e iOS. Y lo está haciendo muy bien, qué demonios.

Me gusta Windows 10, me gustan los productos Surface y también me gusta su software. Ahora mismo soy presa de Apple con el MacBook Pro pero en el futuro, quién sabe. Lo que sí tengo claro es que hace unos años le cerré la puerta a una posible vuelta a abrazar a Microsoft. Y ahora por esa puerta entra un poco de luz, quizá es que se está abriendo una rendija.

Cosas de cacharritos

Mi paso al lado oscuro está casi completo: me he comprado un iPad

El nuevo iPad

Tras mucho pensar en ello, aproximadamente dos días, he ido a Mediamarkt y me he llevado un iPad debajo del brazo. Yo, que llevo comprando tablets Android desde aquel primer Nexus 7, ahora ya extinto, he acabado aterrizando en el jardín del vecino. Me lo han puesto fácil, desde luego, pues me he ido al modelo básico del nuevo iPad, 400 euros por un tablet con 32GB que espero sea capaz de aguantar algunos años en funcionamiento. Ojalá pudiese haber dicho lo mismo del MiPad, que tan pronto envejeció, pues iba a comprarme el nuevo MiPad 3 cuando pasase el verano pero finalmente no va a ser así.

Tras un inicio a trompicones (maldita seas, Apple) ya está todo operativo y estoy pudiendo comprobar cuán cierto era lo de su batería nuclear. El siguiente paso será el de poner a prueba su operatividad en tareas de productividad. Le montaré una funda con teclado, ya veremos cuánto tardo en encontrar la idónea, y veré si puedo trabajar con él en movilidad pues mi trabajo tampoco es muy exigente a nivel de hardware. Escribo, y como tal sólo necesito una hoja en blanco y un teclado por delante. Me iré informando de qué flujos de trabajo se adaptan mejor a este cacharrito nuevo que quizá me salve la vida en alguna ocasión. Imagino que os iré contando cómo me va yendo con él. ¿Categoría nueva? Quién sabe, si veo que la puedo alimentar en condiciones tal vez lo haga.

De momento me quedo con que tengo gadget nuevo y que no es Android. Si le sumamos el Mac, ya son dos los trastos con una manzana que andan por mi casa. Sumando los de mi mujer, cuatro. Cuatro de Apple, dos de Samsung. Así se va desarrollando esta batalla que según una buena amiga acabará conmigo comprándome un iPhone. De nuevo, quién sabe. Peores cosas he llegado a hacer.