Puede decirse que con la mitología nórdica soy como con muchas otras materias que pasan por delante mía y que creo conocer sólo porque sé los nombres: un completo ignorante. Durante muchos años he basado mis conocimientos sobre la mitología nórdica en lo que “he oído” y en distintas fuentes de información que resultaban no ser otra cosa que adaptaciones de la realidad. Si es que a la mitología se la puede llamar así, realidad. Digamos que hay una fuente original y que el resto son variaciones. Mejor, así queda mejor. Pues eso, que nunca acudí a la fuente original y para mí Midgard y el resto de los reinos eran lo que los cómics y los videojuegos me contaban. Pero no, amigos míos.

Como todo buen friki que se precie, acabar el último God of War supuso que me pusiese de inmediato a intentar documentarme. Cómo podía ser que las cosas no fuesen ahí igual que en los cómics de Marvel, si al fin y al cabo todos bebían de la misma fuente. Pero la triste realidad es que cada uno adapta las cosas a su manera, y mi forma de documentarme parcialmente ha sido leer Mitos nórdicos. Un libro de relatos de Neil Gaiman, que Odín lo tenga en su gloria, en el que cuenta esta mitología escandinava de forma más accesible. Cuentos, ni más ni menos. Además, cuentos breves que te cuentan esencialmente lo que debes saber, sin mucha paja.

Y una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido Loki. Yo ya suponía que era un tío listo con mucha labia, y que su cerebro iba tres días por delante del resto de sus colegas de patio nórdico, pero lo que desconocía es que es (figuradamente porque NO EXISTE) un completo desalmado y un hijo de $%$&. Desde su origen hasta su final, encadenado con las tripas de uno de sus propios hijos mientras aguarda el Ragnarok, este libro de Giaman te va contando historias de otros dioses pero la que de verdad te interesa es la de Loki. Por lo que hace, y por cómo es posible que pase tanto tiempo sin que nadie le meta la cabeza en el retrete como mínimo. O que le haga lo que al final le hacen. Pero joder, es que tardan muchísimo.

Me alegro, tras leer todo esto, que el Loki de otras fuentes de información haya sido dulcificado. El hermano díscolo, el hijo rebelde, el que hace putadillas pero que en el fondo no es tan mala persona, sólo es un dios incomprendido. Si tenéis tiempo, leedlo. Apreciaréis la enorme diferencia entre el Loki de la mitología original y el de Marvel, por citar la fuente más conocida.

En mis planes futuros, leer Loki, otro libro dedicado exclusivamente a él. Pero antes le tengo que meter mano a Pórtico, y ya estoy en ello.