Y los reinicios, ni te hablo. He perdido la cuenta de las veces que he devuelto mi blog personal al punto cero, pero sé que todas han sido por la misma razón: autoexigencia incumplida. Unas veces he pretendido que el blog tenga una determinada temática que al final me ha acabado hastiando, otras por una periodicidad que no he podido mantener. El resultado en todas las ocasiones, el mismo: blog abandonado.

Así que se acabó. Vuelvo a empezar. Lo de antes no existe, ya es historia. Aquí escribiré sobre lo que me apetezca y cuando me apetezca, y punto y final. Por cierto, ahora estoy leyendo sobre mitología escandinava. Lo dejo ahí.