Cosas de cine y series

El bigote de Superman

La Liga de la Justicia

Yo soy de ésos que disfrutó la Liga de la Justicia cuando la vi en el cine. A pesar de haber visto todo el material previo disponible y de ver y rever los trailers hasta la saciedad. A pesar de plantarme allí esperando ver el bigote, y las entradas de Affleck, y las idas y venidas de sus michelines. La disfruté porque es una película disfrutable, pese a sus costuras. Pero sobre todo porque la abordé sin pretensiones, sin esperar nada más. Seamos sinceros, Marvel nos ha acostumbrado a eso.

A películas entretenidas, con más o menos acción trepidante pero sin demasiado que leer en el fondo. Salvo contadas excepciones como Soldado de Invierno, Iron Man 3 o Civil War. Y es que el principal problema que le encuentro a la Liga de la Justicia es precisamente que ha querido marvelizarse, olvidando el tono adulto que mantenía hasta entonces. Porque hasta Wonder Woman, en su colorismo y romance, es una película con tintes oscuros que muestra el mundo de forma más cruda que muchas películas de Marvel hechas hasta hoy.

Múltiples problemas han asolado la producción de la Liga. Desde los consabidos problemas personales de su director, que no han hecho sino poner en bandeja que le aparten del proyecto aquellos que ya querían enseñarle la puerta, hasta las regrabaciones y los problemas de agenda. Ha faltado alguien en Warner que diese un puñetazo sobre la mesa y decidiese posponer el estreno unos cuantos meses. Pero ni eso ha salido bien. A cambio de todo hemos obtenido una película inacabada, más corta de lo habitual y con algunos giros argumentales no muy bien resueltos. Todo porque en esta película hay tintes de Snyder y de Whedon. Porque ha faltado tiempo.

A Warner no le funciona ni lo de mandar sobre sus propias producciones. Hacía falta retrasar La Liga de la Justicia y nadie lo hizo.

Pero ya no sólo ha faltado tiempo para la propia película, al universo extendido de DC también la falta maduración. La propuesta estética de El Hombre de Acero, seguida en Batman V Superman, me parecía más que correcta, pero no puedes pretender hacer Los Vengadores de DC sin dar tiempo a que todo encaje, sin ofrecer contexto a todos y cada uno de los personajes. La fiesta de superhéroes de Marvel tenía cinco películas a sus espaldas. Cinco. Cuando vimos el primer plano ya teníamos más que vistos a todos los personajes. DC sólo ofrece a su Trinidad y nos suelta a otros tres nuevos en una película inacabada de dos horas. Algunos funcionan, otros no, qué se podía esperar.

Ahora, en parte porque se está pegando un buen guantazo en taquilla, en parte porque ha costado bastante más de lo previsto, el DCEU se prepara para un reinicio, aunque confío en que sea un reinicio parcial. Un reinicio porque algo no funciona y porque Affleck quiere irse. Es comprensible, por otra parte. Cada noticia que surge de las oficinas de Warner deja ver que todo es un sindiós, que las prisas por cazar a Marvel lo están arruinando todo. Hasta el tono. Un poco de humor no venía mal, pero la Liga de la Justicia no es Los Vengadores, ni debería serlo. DC no es Marvel, Batman no debería hacer bromas. Batman es la puñetera antítesis del humor.

Llega Flashpoint, la última aparición de Affleck en el DCEU, al menos por lo que se sabe a día de hoy. Porque con esta dirección, igual todo se arregla y Flash reinicia el reinicio y volvemos a donde estábamos. Pero por favor que no toquen a Gal, que no toquen a Cavill y, ya puestos, que me dejen a este Momoa surfero disfrutando de cada minuto en pantalla como si estuviese en una fiesta. Queréis quitar a Affleck, bien, él se quiere ir. Hulk era uno y ahora es otro y nadie murió por el camino. También Iron Patriot. También Fandral. Natalie Portman se bajó del barco y no murió nadie. Gwyneth entra y sale según negocia. Eso si, reiniciar a un personaje tan gordo como Batman es jodido, pero si hay de hacerse, se hace. Pero no toquéis al resto, por favor. No toquéis lo que funciona.

Y por Dios, con mayúsculas, dadle más poder a Patty Jenkins y ponedla junto a Geoff Johns a mandar como hace Feige en Marvel. Quitad a los jerifaltes de Warner y dejad hacer películas de superhéroes a los que saben. Y ya de paso, volved a hacer películas adultas. Somos muchos los que lo pedimos. Además de que os toméis las cosas con calma.

Cosas de cine y series

La tranquila vida en los Ozarks

Ozark

Dice la Wikipedia que la meseta de Ozark, que también se conoce como Los Ozarks, es una región montañosa densamente arbolada situada en el Medio Oeste de os Estados Unidos. También dice que se extiende desde San Luis hasta el río Arkansas y que abarca, entre otras, zonas de Misuri, Arkansas y Oklahoma. El turismo es una de las principales actividades de la región y uno de sus fuentes es el lago. El lago Ozarks. Que entre otras cosas, consta de instalaciones recreativas y de una estación hidroeléctrica.

Los guionistas de Ozark, la última serie de Netflix, o una de las últimas, añaden más información a esta de la Wikipedia. Dicen que el pueblo es muy tranquilo cuando pasa la época veraniega, la más fuerte en términos turísticos, y que pese a que cuenta con una mayoría de habitantes bastante decentes y honrados, también esconde manzanas podridas. Como esa familia que vive en el bosque y puede robarte o matarte en cuanto les des la espalda, o como los amables granjeros que también cultivan amapolas en una parte de su rancho.

Evidentemente, conozco a los Ozarks gracias a Netflix. Los norteamericanos tienen una especial facultad por vender cada parte de su territorio como parte de una campaña de publicidad de su país, y también como autocrítica. No dudan en mostrar sus interioridades, y también las posibles miserias. Ojalá pudiésemos hacer eso aquí, en España, con tanta señora de Murcia y con perlas fracasadas como Crematorio, muerta en una esquina pues aparentemente nadie la veía. Nadie la hacía rentable. Tal vez llegase pronto, tal vez lo hiciese mal, pero ahí perdimos la oportunidad de abrir nuestro país a un reguero de Ozarks, Breaking Bads y compañía. En su lugar tenemos La que se avecina y una tonelada de series de época, que parece que ahora son las únicas que se pueden hacer. Salvo rarezas como El Ministerio del Tiempo. Pero no lo olvidemos, son rarezas.

Gracias a Ozark no sólo he descubierto esa región de Misuri, también he descubierto lo cansado que está Jason Bateman de los papeles humorísticos y lo bien que encaja en dramas como el que se plantea. Le he descubierto actuando con profundidad y, sobre todo, dirigiendo. No recuerdo exactamente cuántos episodios de los diez de la primera temporada dirige, pero son al menos dos. El de inicio y el de cierre. Él da vida a Martin Byrde, un economista que, por avatares del destino, acaba viviendo junto al lago Ozark con su desestructurada familia, un vecino que se bañará desnudo hasta el día en que se muera y un objetivo bastante claro: blanquear ocho millones de dólares antes de que acabe el verano.

Me ha gustado, y me ha gustado mucho. Dicen que se trata de una mala copia de Breaking Bad pero lo cierto es que a Walter White lo aguanté ocho episodios y con Martin Byrde ya llevo diez, y quiero muchos más. Grata sorpresa me dieron ayer a través de Twitter, cuando un buen amigo me confirmó que la segunda temporada estaba ya confirmada. Buena noticia. Quiero más de Martin y más de Ruth. Porque Ruth es… a Ruth hay que verla actuar para comprender por qué hace lo que hace y empatizar con ella. La dura Ruth.

Compro. He devorado los primeros diez capítulos de una hora, y el cierre con una hora y veinte minutos, en un fin de semana. De viernes a domingo. El sábado me dieron las tres de la mañana hasta que acabé el octavo. Creo que eso dice de hasta qué punto me ha gustado. Pero es mi opinión y, como todas las opiniones, es mía y no tiene por qué gustarte. Pero si tienes la oportunidad, pásate por el lago Ozark y observa la tranquila vida de sus vecinos. La de algunos, claro. Ojalá Martin Byrde tuviese una vida así de tranquila.

Cosas de cacharritos

1.000 euros

1.000 euros

Los móviles suben de precio, llevan haciéndolo desde el principio de los tiempos. Como sube el pan, el cine, la ropa y los condones. La inflación es lo que tiene, y el nivel de vida y todo lo que queramos imaginar. Pero en cuanto a la tecnología surge un nuevo concepto con fuerza en los últimos meses, el de los móviles Premium. Llamadlos así, o de lujo o como os plazca. El hecho es que se busca que los usuarios los consideren inalcanzables para que así les hinquen el diente en cuento tengan oportunidad. ¿Quién no querría algo que le distinguiese del resto?

Durante años, ese móvil “distinto” fue el iPhone pero las operadoras se encargaron de que muchos más bolsillos pudiesen acceder a uno. Ahora la estrategia es distinta, es elevar los teléfonos por encima de los 1.000 euros. Que no se sienta esto como una crítica hacia el que los compre, cada cual hace con su dinero lo que quiere y tiene sus gustos y necesidades. Posiblemente estos móviles de 1.000 euros no sean para mí, pero mi gusto es mío. Encantado.

Lo que me preocupa de estos nuevos rangos de precios es que a los mercados no les gustan los vacíos. La entropía tiende a encontrar el punto de menor consumo energético, se reordena, y en el mercado nacen nuevos productos para ocupar los huecos que van quedando, u otros se desplazan para hacer lo mismo. El universo se reordena y los smartphones harán lo mismo. Es física. Física y la vida, y los mercados, y la pastilla y los micrófonos.

Mi preocupación es que si los teléfonos de 700 euros ahora cuestan 1.000, pronto los que ahora cuestan 500 euros costarán 700 u 800, pues parece más probable eso que la aparición de una nueva línea de terminales para ocupar las ya de por sí pocas diferencias en hardware. Difícil meter un móvil entre el Snapdragon 660 y el 835, es más fácil subir el precio del primero. Y si esos suben, los de 400 costarán 500 o 600, y los de 300 también subirán. Porque todo se reordena.

Así que, como en el caso de Neymar, Morata y compañía, la inflación afecta a todos y cada uno de nosotros. Y si el mercado va a estar un tiempo en plan alcista, vayámonos preparando. Porque la del Note no será la última gran subida que veremos, y tampoco será la última gama que subirá sus pretensiones. Ojalá me equivoque.

Cosas de cine y series

Wonder Woman es redonda, y Marvel tiene un problema

Wonder Woman

Pese a que en general me gustan todos los superhéroes, confieso que siempre he sido bastante más del bando de DC. Batman en mi héroe de cabecera, incluso podría considerarlo un fetiche, así que era lógico que esperase Wonder Woman con más ansias que, por ejemplo, la enésima reinvención de Spider-Man.

No suelo aislarme de los próximos estrenos como algunas personas aseguran hacer. No soy de los que ve un trailer y luego permanece limpio hasta que se adentra en la sala de cine, o coloca el DVD o el Blu-Ray en el reproductor. O hasta que conecta su servicio de streaming favorito para adentrarse en cada título. Cada uno tiene sus rituales para las películas, y yo soy de cine. Así que dicho y hecho, crucé las puertas de la sala y tomé asiento para ver qué habían preparado para mí desde la Warner.

[Spoilers ON]

La película comenzó y acabó y yo aún seguía en el asiento como si aún tuviese seis años y estuviese viendo mi primera película de superhéroes. Sobre decir que me encantó y que no me defraudó en absoluto. De hecho, superó mis expectativas y no eran bajas. No entiendo demasiado de cinematografía por lo que no puedo decir qué añadidos son del guión, qué parte corresponde a la fotografía y qué porcentaje del alma de la película pertenece a su directora. Sólo sé que me pareció un producto bastante redondo y, lo más importante, me dejó queriendo más. Sus dos horas y veinte minutos se me hicieron cortos.

Pese a ser fan de DC no puedo evitar ver los fallos que otros recalcan en títulos anteriores como El Hombre de Acero o Batman vs Superman. Están ahí y los tolero, pero no soy ciego. Eso hizo que temiese que con Wonder Woman hubiese algún que otro patinazo, y no lo hubo. No para mí, cada uno que saque las conclusiones que estime oportunas. No fue una película de Steve Trevor en la que Diana Prince aparece de fondo, como ya leo a algunos afirmar, para mí fue una gran película de superhéroes. Y aún más, me pareció un golpe en la cara de Marvel.

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Wonder Woman es el Capitán América de DC. Los orígenes de un personaje para el que la justicia y el bien están por encima de todo lo demás, que porta un sentido cívico que, por supuesto, supera al del resto de los humanos. Aunque técnicamente hablando, Diana Prince no pertenezca a nuestra raza. Diana es firme, justa, inocente, tierna y, por último pero no menos importante, tiene bis cómica. En Wonder Woman he encontrado una gran película con un buen comienzo, enlazando el presente y el pasado gracias a detalles de películas anteriores, y con un magnífico inicio para el personaje.

Tuve ganas de ver más de la juventud de Diana, de conocer a su familia, de que me contasen más cosas de Hipólita y Antíope, de que me hablasen de su mitología. Me encantó cómo se plantea cada situación de Diana frente al mundo de los hombres, ése que ha estudiado en los libros y ahora experimenta en la vida real. Como un Paco Martinez Soria recién llegado a Madrid, Diana reacciona como cree que debe reaccionar y no como la sociedad de la época le empuja a hacer. Es Steve Rogers. Su inocencia se ve reflejada en todo momento, y también se siente cuando decide tomar partido y dejar de prestar atención a todos los que quieren que pise el freno.

Batallas, momentos para el humor sin caer en el payaseo (ey, Marvel), muchos sentimientos aflorando en bastantes escenas y un gran villano, pese a que siento que se le despacha demasiado pronto. Aún así, me parece que este Ares está a la altura de Loki y confío en que acaben rescatándolo para futuras entregas de la saga. Wonder Woman me ha encantado y ha demostrado a DC y a Warner que la fórmula funciona y que deben aplicar mucho de lo de esta película en el resto del DCEU. No me extraña, visto lo visto, que haya habido regrabaciones de cara a la Liga de la Justicia.

Wonder Woman

Cuando vi a Gal Gadot en Batman vs Superman sentí que algo grande llegaba al universo de DC, y la batalla final contra Doomsday me lo confirmó. Ahora sé que es verdad, que en Gal tenemos superheroína para rato y que Wonder Woman debe ser, por derecho propio, una de las piedras angulares del futuro de DC. No sabéis cuánto me alegro de que Wonder Woman haya salido así de redonda. Sobre todo porque me quedan al menos tres visionados más en el cine, y los disfrutaré de nuevo como si fuese un niño pequeño.

Larga vida a Wonder Woman. Y tiembla, Marvel, se te acaba de colar una gran piedra en el zapato. Con los cambios obligados de personajes que vas a tener que hacer a partir de ahora, porque los universos y las historias tienen que avanzar, vas a tener difícil seguir liderando este mercado. Superman, Batman y ahora Wonder Woman son pesos demasiado pesados.

Cosas de Música

La nota justa en el momento justo

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Debería empezar diciendo que entiendo poco de música, muy poco. Distingo los estilos más extendidos, eso sí, pero en cuanto se ramifican ya empiezo con los problemas. Tampoco identifico las voces. No sería capaz de diferenciar un tenor de un berítono, ni una soprano de una mezzosoprano. Pero los términos si los conozco, porque así es mi vida. No entiendo de música pero sé lo que me gusta y qué queréis que os diga, casi todo son voces femeninas.

Aún recuerdo la primera vez que oí a Céline Dion. Yo tenía 14 años y fue a causa de una cinta que me prestó un amigo de clase, José Carlos. La cinta en cuestión era el CD de The Colour of my Love, y recuerdo escucharla una vez y quedarme prendado para siempre. Mucho tienen que cambiar las cosas para que Céline no sea mi cantante de cabecera hasta que me muera, o me quede sordo. O ambas cosas. Supongo que fue un amor a primera escucha, si eso existe. Fue oírla y caer prendado del color de su voz, de la suavidad con la que trataba las letras. Y si me enamoré de su voz cantando en inglés, descubrirla en francés ya fue verdaderamente orgásmico.

Esto me ha pasado más de una vez, claro está. Con Christina Aguilera me pasó igual. Un CD pirata comprado en un mercadillo cuando era joven me sirvió para oírla cantar en castellano hasta que me sabía cada modulación de su voz. Luego llegó Back to Basics y el amor terminó de fraguar. Con Whitney Houston, más de lo mismo. Con Mariah Carey, igual. Pobre Mariah, con lo que tú has sido. Recientemente también me ocurrió con Ed Sheeran, por cierto, que no todo van a ser mujeres. Y finalmente, Cynthia Erivo.

Es esa chica que corona este post, una voz mágica que llevo ya varios días escuchando en repeat continuo y que me causa escalofríos en según qué piezas, que me tiene completamente prendado. Me la recomendó Spotify es algo que le agradeceré siempre. Metió una canción suya en la lista de recomendaciones semanales y qué queréis que os diga, acertó de pleno. Pero había algo en ella que me resultaba familiar y no lo identificaba. Ya lo he hecho.

Resulta que Cynthia Erivo ha crecido entre musicales. No la he oído cantar en ellos pero estoy seguro de que tiene voz para eso y para mucho más. Los graves, los agudos, una limpieza en la voz poco común y una suavidad cuando hace falta tirar de ella que asombra. Pero a lo que íbamos. Es la cantante del tema principal de Beyond the lights. Beyond the lights es una película preciosa y poco pretenciosa sobre la relación entre una cantante hiperexplotada por su sello y un policía local al que conoce en cierto momento que no desvelaré para no hacer spoilers. Y la canción principal es y era una belleza. La oí varias veces en su momento y me encantó pero no quise ir más allá. Hoy sé que la cantó Cynthia Erivo. Todo encaja.

Quizá fuese porque la película llegó en el momento justo y su voz comenzó a calar en mí entonces, rematando la entrada cuando nos volvimos a cruzar en Spotify. El caso es que he caído prendado de la voz de Cynthia Erivo y está, desde ya, entre mis voces femeninas favoritas. Os la recomiendo.